| El año 2001, significa para la Superintendencia de
Hidrocarburos la gestión en la que la regulación
fortaleció su consolidación e inició una
etapa de madurez con la participación de organismos estatales,
empresas reguladas y consumidores.
Es ponderable la actitud de los actores antes mencionados, los
cuales ya han convertido en labor cotidiana el uso los instrumentos
legales y técnicos para reclamar y defender el respeto
a sus intereses.
En ese marco, se realizó la revisión de tarifas
de transporte por ductos, acudiendo a la audiencia pública,
en la que de manera transparente los interesados expusieron sus
posiciones, mientras que el regulador se munió de información
para asumir una decisión enmarcada en la ley procurando
el equilibrio que permita el funcionamiento correcto del sistema.
Otro ejemplo del recorrido por rumbos legales es la concesión
para el Gasoducto Yacuiba Río Grande (GASYRG), el cual
fue objeto de oposición con el empleo de instrumentos legales
en vigencia.
Durante esta gestión, el regulador aprobó los instrumentos
legales que permiten el libre acceso a los ductos, lo que facilita
la libre competencia en el país en el transporte de hidrocarburos,
beneficio que afecta también al consumidor final.
Al igual que años anteriores, debido a la desaparición
de la injerencia política en la otorgación de licencias
de operación, incrementaron su número las estaciones
de servicio, terminales de almacenaje, plantas engarrafadoras
de gas licuado de petróleo, estaciones de servicio de gas
natural comprimido e importadoras de diesel y lubricantes. De
esta manera el consumidor final cuenta con más alternativas
para elegir libremente la que mejor satisfaga sus intereses.
El regulador no descuidó en ningún momento su labor
de control de los ductos del país en sus diferentes fases
(construcción y mantenimiento). Es así que fiscalizó
con esmero los gasoductos San Miguel-San Matías, Lateral
San Alberto-Troncal YABOG, Yacuiba-Río Grande, Madrejones-Campo
Durán y otros.
Respecto a la tarea de fijar los precios de los combustibles para
el mercado interno, la Superintendencia de Hidrocarburos, cumplió
religiosamente los reglamentos y decretos existentes, garantizando
de esta manera una estabilidad que permitió al país
aminorar la crisis económica que se confronta por diversos
factores.
Los precios de la gasolina especial, diesel oil y gas licuado
de petróleo permanecieron sin variación por Decreto
y los demás productos oscilaron de acuerdo al comportamiento
del mercado internacional de los derivados del petróleo,
el cual culminó con una tendencia a la baja por los nefastos
sucesos ocurridos en las torres de Nueva York y la depresión
de la economía a nivel mundial.
El precio del gas natural para el mercado interno fue estabilizado
también a través de Decreto a mediados de año
y el de exportación al Brasil registró paulatinos
descensos conforme avanzaba la depresión de las cotizaciones
del fuel oil en el mercado internacional, pues este combustible
es utilizado en la fórmula de cálculo del gas que
exporta el país.
Pese a la crisis, la producción de derivados de petróleo
de las refinerías registró un leve incremento debido
principalmente al inicio de operaciones de la Refinería
de Santa Cruz, empresa que ingresó al escenario hidrocarburífero
con capitales privados.
El apoyo que brindan las Representaciones Regionales de Cochabamba
y Santa Cruz a la Superintendencia de Hidrocarburos fue reforzado
desde julio del 2001 con la apertura de la Regional de Tarija,
la cual tuvo una activa participación en la solución
de problemas energéticos que afectan a ese departamento.
La Oficina del Consumidor (ODECO HIDROCARBUROS) continuó
con su tarea fundamentalmente preventiva de realizar inspecciones
de calidad y cantidad en estaciones de servicio, engarrafadoras,
empresas distribuidoras de GLP y otras instalaciones.
El regulador difundió información al público
a través de distintos instrumentos comunicacionales con
el fin de mostrar la transparencia de sus actos. Sin embargo,
la labor comunicacional no quedó en esa etapa, más
bien avanzó a la realización de campañas
educativas con el objeto de lograr un mejor manipuleo de las garrafas
de gas licuado de petróleo, el respeto a normas de seguridad
básicas de operadores y conductores en estaciones de servicio,
el incentivo al uso del Gas Natural Comprimido con la conversión
de vehículos de gasolina a este combustible en talleres
autorizados, y el combate a inescrupulosos que perforan los ductos
de transporte de hidrocarburos en el país para robar combustible.
Con relación a su personal, la Superintendencia de Hidrocarburos
ejecutó un plan de capacitación; realizó
la contratación de profesionales que fueron demandados
por el crecimiento de la actividad regulatoria; y efectuó
un seguimiento responsable y estricto de las labores planificadas
en el Plan Opeativo Anual de la gestión.
Por lo referido, el año 2001 puede calificarse como un
año positivo para el regulador coadyuvando al crecimiento
del sector en el marco de la aplicación estricta de la
ley.

Ing. delfin
Pozo Jimenez
SUPERINTENDENTE DE HIDROCARBUROS
|