|
Durante
la gestión 2000, la Superintendencia de Hidrocarburos experimentó
su consolidación institucional porque se puso a prueba
íntegramente todo el proceso legal regulatorio mediante
recursos que transcurrieron por el propio ente regulador, la Superintendencia
General del Sistema de Regulación Sectorial, el Tribunal
Constitucional y la Corte Suprema de Justicia.
Más allá de los fallos favorables, lo destacable
es que las empresas reguladas ya utilizan los recursos que la
ley les permite para asumir defensa cuando creen que sus derechos
han sido vulnerados, y el ente regulador justifica también
en el marco legal la posición asumida.
Al igual que en la gestión anterior, fue creciendo la infraestructura
comercial: estaciones de servicio, plantas de almacenaje, plantas
de engarrafado, distribuidoras de gas licuado, etc., esta situación
permite una mayor competencia entre empresas para favorecer al
consumidor final.
Es de destacar la aparición de una nueva refinería,
REFICRUZ, la cual con capitales privados bolivianos incursionó
en el mercado con el objeto de brindar una nueva alternativa al
consumidor.
En lo que a abastecimiento del mercado interno se refiere, la
mayor parte del año transcurrió con normalidad,
excepto el mes de septiembre, en el que factores exógenos
a la industria petrolera causaron problemas en la distribución
de gas licuado de petróleo, problema que fue solucionado
gracias a la labor de cooperación entre las empresas productoras,
transportadoras, distribuidoras y cordinación con el ente
regulador.
El área de transporte por ductos, mereció especial
atención de esta superintendencia que realizó su
labor de evaluación, aprobación, fiscalización
de proyectos de nuevos ductos y ejerció un estricto control
de los ya existentes.
El año 2000, se registró una perforación
en el ducto que atraviesa el Río Desaguadero, situación
que fue minuciosamente estudiada, derivando en una sanción
para la empresa transportadora responsable de ese ducto.
Mereció
un importante despliegue de esfuerzos, la atención a los
problemas del consumidor a través de ODECO-Hidrocarburos,
oficina que también continuó con su labor preventiva
a través de inspecciones de calidad y cantidad en todo
el país.
La educación al consumidor fue llevada a cabo a través
de campañas para un correcto manipuleo de las garrafas
y la toma de conciencia de medidas de seguridad en estaciones
de servicio; de igual manera se incidió en la difusión
de mensajes públicos para que delincuentes que perforan
ductos para obtener clandestinamente combustibles, se abstengan
de esa actividad que pone en riesgo vidas humanas y atentan contra
la naturaleza.
Internamente, la Superintendencia de Hidrocarburos capacitó
a su personal y mejoró sus sistemas informáticos
para poder brindar un mejor servicio al público.
En síntesis, el año 2000 representó un año
de maduración de la regulación en el país
y del crecimiento de la competencia en el área hidrocarburífera,
pese a la crisis por la que se atraviesa.

Ing. Carlos
Miranda Pacheco
SUPERINTENDENTE DE HIDROCARBUROS
|